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Organigrama

El Athletic Club es una institución privada perteneciente únicamente a sus socios. Los presidentes del club son elegidos de forma democrática, mediante unas elecciones que se celebran cada 4 años. Todos los socios que lo deseen están llamados a votar, el único requisito es llevar al menos un año asociado a la entidad. La masa social del Athletic se divide en dos tipos, por un lado los socios convencionales y por el otros los compromisarios. Los socios compromisarios tienen la ventaja de poder acudir a las asambleas generales que organiza el club anualmente, teniendo voz para debatir los diferentes puntos del día que se aborden y voto para dar el visto bueno a las propuestas de la junta directiva en cuestión. Para ser socio compromisario se debe llevar un tiempo determinado asociado al club, además de contar con el apoyo oficial de otros 9 socios convencionales. Los compromisarios son los únicos socios que pueden llegar a la presidencia del club, cumpliendo unos requisitos previos para poder acceder al grado de candidato, uno de esos requisitos es reunir al menos 3.000 firmas auténticas de socios.

Ibaigane Jauregia

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Las oficinas y sede social del Athletic Club se encuentran en el Palacio de Ibaigane, una magnífica construcción de comienzos de siglo XX ubicada en pleno centro de Bilbao, a escasos metros del Museo Guggenheim. El Palacio de Ibaigane, cuyo promotor fue el naviero e industrial Ramón de la Sota, uno de los empresarios más dinámicos y emprendedores de su época, es la obra cumbre del arquitecto Gregorio Ibarreche. Es un edificio clave del estilo neovasco, una muestra muy singular de los "revivals" de principios del siglo XX; en concreto la sede del Athletic Club recuerda, en cierta manera, a la vieja casa-torre medieval vizcaina, reconvertida en palacete familiar y residencial. El edificio se trata de un bloque cúbico de planta casi cuadrada, 24 metros por 22, con una elevación de tres plantas, bien diferenciadas en la textura de su sencilla pero interesante fachada, coronadas por una cubierta a cuatro vertientes.

A pesar de la fachada clasicista, el esqueleto interior de este palacio es metálico, es decir, moderno para su tiempo. Aparte de los muros exteriores, el edifico se levanta sobre viguetas de forja, forradas de madera sobre las que descansan bovedillas de albañilería. Estos pilares de hierro, con roblones a tuerca -no hay soldaduras-, están construidos en los Altos Hornos de Bizkaia, factoría clave en la industrialización de Bizkaia. Igualmente resulta interesante la estructura y configuración del interior. Los tres niveles de la vivienda se abren a un patio interior coronado por una gran vidriera obra de Anselmo de Guinea, uno de los más destacados artistas de su momento en el país. En derredor a este patio central, de siete por seis metros de lado, se abren las diferentes estancias y habitaciones decoradas con jambas de tipo italiano, maderas nobles, mármol rojo de Ereño, suelos venecianos, molduras y casetones, chimeneas... Una capilla con su propio órgano, completa este despliegue de ornamentos y servicios de una de las residencias más emblemáticas del Bilbao de principios de siglo XX. Actualmente todas estas habitaciones son los despachos habilitados para contabilidad, gabinete de comunicación, centro de documentación, marketing, dirección, salas de reuniones... Ibaigane, donde se ubica la administración del Athletic Club, se reúne la Junta Directiva y se atiende a los socios del club, cuenta, según el Gobierno Vasco, con los valores suficientes para ser declarado Monumento Calificado.